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Tensión a gran escala

Putin amenaza con responder de manera simétrica a refuerzo militar en Finlandia y Suecia

Dibujo: NOVA.

El presidente ruso Vladimir Putin, que durante las negociaciones previas a la ofensiva del 24 de febrero puso como líneas rojas la renuncia a la Alianza de los actuales miembros del este de Europa, y que denunció que los hipotéticos misiles de la OTAN en Ucrania podrían alcanzar Moscú “en minutos”, no pone pegas, sin embargo, a que la plataforma militar amplíe en 1.300 kilómetros su frontera con el país eslavo y tenga al lado San Petersburgo, la segunda mayor ciudad de Rusia

“Ucrania es completamente diferente. Hicieron una Ucrania antirrusa, una herramienta para intentar desestabilizar de algún modo la propia Rusia. Empezaron a combatir la cultura rusa, la lengua rusa, empezaron a perseguir a la gente que se sentía parte del mundo ruso”, aseguró el miércoles tras la cumbre del Caspio en Asjabad, capital de Turkmenistán. Allí, el mandatario añadió que “no hay nada parecido en Finlandia y Suecia, es una situación completamente diferente”.

El mandatario afirmó que “nada preocupa” a Moscú de la adhesión de los países nórdicos a la Alianza Atlántica, pero advirtió de que el Kremlin responderá a cualquier refuerzo militar en la zona.

“Si despliegan contingentes e infraestructura militar allí, tendremos que responder de manera simétrica y crear las mismas amenazas para los territorios desde donde nos amenacen”, señaló Putin.

No obstante, este argumento contrasta con las afirmaciones que hizo el propio Putin durante las negociaciones con Washington previas a su ofensiva sobre Ucrania. Entre otras exigencias, Moscú remarcó como líneas rojas que la OTAN tenía que volver a las fronteras previas a 1997. Es decir, expulsar de sus miembros a los países bálticos, Polonia y Rumania, entre otros, como garantía de seguridad para Rusia.

“La tesis de que combatimos la expansión de la OTAN en Ucrania, pero la hemos provocado al admitir a Suecia y Finlandia, no tiene ninguna base seria”, defendió Putin el miércoles. Sin embargo, sus preocupaciones antes eran otras. En noviembre de 2021, por ejemplo, recalcó que si “aparecían algunos sistemas de ataque en territorio ucranio, el tiempo de vuelo a Moscú sería de 7 a 10 minutos, 5 en el caso de armas hipersónicas”.

El presidente de la Duma Estatal rusa, Viacheslav Volodin, se pronunció sobre la afirmación “Rusia tendrá ahora más OTAN”, que pronunció el miércoles el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg: “Es celebrarlo antes de tiempo, no estudió geografía en la escuela. Si Finlandia y Suecia se unen al bloque, habrá más Rusia en sus fronteras”, dijo en su cuenta personal de Telegram.

Putin reiteró el miércoles su opinión de que para la OTAN, Ucrania “no es un fin, sino un medio para proteger sus intereses”. Asimismo, defendió la inocencia de sus tropas en el ataque contra un centro comercial de la ciudad de Kremenchuk, situada en el centro del país, con un balance provisional de 18 muertos. “El ejército ruso no ataca ningún objetivo civil, no es necesario”, declaró el mandatario.

Según el Kremlin, “nadie dispara contra el terreno porque sí”, y atribuyó a Ucrania la culpa. “Esconden equipos, sobre todo los que llegan de Occidente, en todo tipo de hangares, fábricas y talleres”, añadió Putin, quien presumió de que sus fuerzas armadas cuentan con un equipamiento avanzado para determinar qué hay en los almacenes.

Putin agregó además que sus objetivos son tomar Donbás, en el este de Ucrania, y “crear las condiciones que garanticen la propia seguridad de Rusia”. “No hay necesidad de hablar de plazos”, advirtió el presidente ruso, e hizo hincapié en reducir las bajas. Tras cuatro meses de combates, Moscú sólo ha ofrecido dos veces un informe oficial de víctimas entre sus tropas. La última, el 25 de marzo, con 1.351 fallecidos.

Por otra parte, Putin respondió al primer ministro británico, Boris Johnson, quien subrayó días antes que Rusia “nunca iniciaría una guerra” si hubiera tenido una mujer al frente. “Solo quiero recordar la historia reciente, cuando Margaret Thatcher tomó la decisión de lanzar una acción militar contra Argentina por las islas Malvinas”. Según Putin, aquella guerra “fue dictada nada menos que por ambiciones imperiales, por la confirmación del estatus imperial”.

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